jueves, 15 de diciembre de 2011

El apaciguamiento de las cosas

Todo está en calma.
Doy una última mirada al cuarto:
Si muriera esta noche
mínimas serían las dificultades que siguieran.
No hay nadie ya despierto
y he concluido la última anotación
de lo que haré mañana.
Todo está encarpetado,
no hay ningún ángulo que sobresalga.
Casi no hay objetos redondos.
Los piolines en su sitio
y los suicidas sonriendo tras los vidrios.
Este poema es lo único que da
la clave de la madeja:
“Los monstruos bien peinados por dentro”
Emma Barrandeguy, en "Las puertas" (1964)

Emma Barrandeguy, fue vista nacer por el Gualeguay entrerriano en 1914, tierra misma que 92 años después, en 2006, la vería irse. Logro que se la leyera con rareza, que sus obras dramatúrgicas fueran piezas únicas y extravagantes. Construyó desde la poesía un umbral de contextos, que nos pertenecen. Por eso, es bueno volver a Emma de vez en cuando, y quedarse un rato en sus palabras… Rescatamos en esta edición algunos de sus poemas.

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Ojos tristes

La tarde antes de la fiesta estuvimos hablando sobre él con una amiga. Hablabamos sobre su técnica a la hora de pintar. Y ambos coincidimos de pronto en que nos daba una sensación de tristseza, compasión o ternura. Remititmos nuestro recuerdo a aquella tarde en que estuvimos con él en la plaza, mientras pintaba. A mi me dijero que todos los fines de semana, la liga. Capaz que él busca pelea nomás. Además, mi hijo me contó que anda en la droga.
Nos miramos con un dejo de resignación. Sí, pienso luego de camino a acasa, su mirada me da ternura más que tristeza. Se ve un pedazo del mundo desde allí.
De a poco, las ocupaciones de la noche hicieron que olvidara el tema.
Amanecía y nuestra recepción había terminado ya. Aquel chico, (¿Cuántos años tendrá? Quince, dieciseis quizás...) estaba tirado sobre una silla a la entrada. No había reparado en su presencia durante toda aquella noche. No lo pude evitar, miré sus ojos directamente. Tratando de encontrar algo. O de reveer aquella ternura. Sus ojos parecían cruzados. Nos miramos. Estaba a punto de decirme algo, pero escapé por la puerta aprovechando la salida de un amigo.

Pienso en todo aquel episodio. Pienso en su poco importancia. Pero a su vez, me sorprende el no poder sacarme de la cabeza todo aquel tema.

martes, 13 de diciembre de 2011

Huida

Una brizna de fuego se desgajó y cayó
por una hendija de mi encierro,
se desplazó explorando osadamente
el territorio vencido de mi boca
y
más audaz aún,
rodó a la madriguera sellada de la risa
y todavía
se deslizó hasta el cuenco reseco del sollozo.

Entonces advertí que el vino estaba agrio
tal vez desde hacia tiempo, que la savia se había
coagulado en los brotes,
que el pan endurecido tenía huellas de ratas,
que la carne sabía a herrumbre y a ceniza,
y en lo alto del naranjo se abría un sólo azahar.

Fue inútil arañar las puertas olvidadas,
sacudir los barrotes de sóridas tristezas,
estremecer el muro resignado al sosiego
del transcurrir mediocre.

Busqué por los meandros de la sangre apacible:
en la brizna de fuego descubrí la Palabra
y en sonata de versos
escapé hacia la luz.

Teresita Yugdar

Teresita Yugdar, escritora nacida en Seguí en 1952. Es una figura capital en la historia literario y cultural de Seguí. Su caracter inquieto la llevó a fundar la Asociación de Escritores Seguienses, a participar en antologías y a ganar un premio que le permitió publicar un su único libro Historias del monte que incluye relatos ambientados en el Monte entrerriano. 

La luz que define - Beti Blue

La discusión

Tiene la boca seca,
ha perdido la humedad en una discusión.
Los colectivos pasan llenos de gente
que va a trabajar agarrada
a un pasamanos. Él busca noticias de sí mismo
en los titulares de un diario oficialista,
los colores pasan por la ventanilla
mientras se borran y se vuelven a imprimir
en una memoria que rápido los cambia por otros,
y en eso se parece a las formas que se mudan, mueven.
Una mano se aferra
a una bolsa recién comprada y la otra
se deja temblar, el pensamiento también
se quedan temblando un poco en lo que mira
otro poco en lo que se deja imaginar.
Las librerias, la avenida, los manteros, los negocios,
todos los colores de Buenos Aires, todas sus maneras.
El sol mancha las paredes de los edificios y él vuelve
hacia la nada de las noticias y vuelve a él
o a lo que queda de él mientras lo llevan
a un universo que respira rimando
con sus leyes temblorosas.
Lleva un papel anotado con el relato de un día.
En el relato se habla de lo que se puede hacer,
de lo que se hace y de lo que se desea
y es apto para ser leído
en el temor a lo perdido, de lo ganado,
de lo que se ama, de lo que aterroriza,
del golpe de viento y el cambio
brusco de temperatura en un bocacalle.

Damián Rios

Damián Ríos, es un escritor entrerriano nacido en Concepción del Uruguay en 1969. Actualmente vive en Buenos Aires. Sus poemas han sido publicados en libros propios y antologías, así como en medios y revistas. De 2002 a 2006, dirigió el sello Interzona. Actualmente trabaja en una empresa fundada por él en 2007, de nombre "Recursos editoriales"

sábado, 5 de noviembre de 2011

Con la boca seca

Luchando, con la boca seca
de ternuras. Tratando de ver el futuro
con la orfandad del mundo.
En algún lugar han de estar todos
los besos de mi adolescencia.

Ya no lloro. Solo hay días en
que siento la melancolía de la
noche que roza mis sueños.