miércoles, 25 de enero de 2012

Crónicas de insomnio I

Raramente la noche se tranquiliza. Siento todos los objetos de mi alrededor suave, y mi cuerpo recién bañado con algo de fiebre en el sopor de la vigilia, llega a parecerme un objeto más. Despacio, se abre mi ser a tu deseo, perdido entre las ventanas de la ciudad. Solo soy capaz de imaginar tu cuerpo esta noche como un jirón de pintura tendido en mi cama. Sólo así, tu cuerpo sin más movimientos. Y hago fuerzas para que mi mente oiga al fin tu voz mandandome a dormir. No será una orden paternal, será una orden consciente del poder que exerges sobre mí. Oír tu voz tranquila, como una mansa orden, haciendome saber que he cumplido la tarea, que tu cuerpo está satisfecho, que tu cuerpo elige dormir junto al mío.
Cuando al fin la escuche, dormiré venciendo el suave insomnio de puto idealista que tú has nombrado.

24 de enero
Paraná, en la noche de las luces en las ventanas. 

lunes, 23 de enero de 2012

Revelación

Salgo por estas calles de extramuros
a respirar un aire de manzanas.

La tarde está vestida de noviembre
y habla un idioma como de guitarras.

Saben las rosas de mi atrevimiento
y el duelo que les causo se lo callan.
-¡Ah, ya sabrás lo que es sangrarse en rosas!,
dice un zorzal herido entre las ramas.

Juega un verso en la punta de mis dedos
y envuelto en espirales de fragancias
bebe la luz de la primera estrella,
ríe con el clavel de una ventana,
y dice las albricias del poeta
que se enamoro en suburbios de añoranzas.

¿Poeta?¿Es esta luna sobre el río?
¿Es esta amable caridad de acacias?
¿Esta calleja de villorrio humilde?
¿Esta encendida tarde de chicharras?
¿O ese pájaro oculto que me nombra?
¿O este aire de noviembre y de muchacha?

- El verso es mío, doña Margarita
Llevo bajo mi blusa una calandria;
estoy lleno de nidos como un árbol!
y es todo flor el horizonte de agua!

Y doña Margarita se sonríe:
- ¡Dios te dé juicio!, me bendice y pasa,
pasa sin comprender lo que yo tengo:
la rosa con su miel y su fragancia,
la tarde con su rosa y su agonía
y la rosa y tarde con sus cuatro llagas.

Se hace la noche alrededor del río
y alrededor de los primeros talas.
Cri-cri de grillos dicen en las sombras
ausencias de viuditas y tacuaras.
Me duelen puntas de lucero en toda
la carne vegetal que se me aclara
y en donde corre sangre de amapolas
cuando las amapolas se desangran.

Viene enredando silbos en el aire
Tubalcaín Herrera hacia las casas;
conozco su silbido desde lejos
como su andar por la calle larga.
-Tubalcaín, estoy de nacimiento
¿Sabes que me ha nacido una calandria
que palpita en mi pecho con el ritmo
que suele palpitar en tu guitarra?

...Pero él sueña quizás en unos ojos
y en un busto acodado en la ventana
y, sin oír mi voz, sigue silbando
una como canción de serenata.

Se vuelca el cielo como en una copa
en mi niñez entristecida y casta:
gozo lo azul que me florece en astros
y me reserva el chororó del alba.

Barón, el viejo solitario, viene
con sus embrujamientos en las barbas;
algo descubre en mis pupilas
y algo en este andar sonámbulo de infancia.

...Barón, el verso es mío, ya lo tengo
como la herida de una puñalada.
...Pero Barón no escucha sino el paso
de una muerte con nudo y sin almohadas
y apenas sí me ve.
-Muchacho, es tarde para andar solo.
Me amonesta y pasa,
pasa sin comprender que como él sufro
embrujamiento de clavel y llamas.

Lo miro con que se aleja tembloroso
con su destino de suicida a espaldas.

Es tarde, sí. La sombra no me asusta.
Soy un tallo de luz desde las plantas.
Llevo un signo de Dios sobre la frente.
Hago un camino de celeste gracia.
Y este retorno a la caricia es dulce,
dulce como el perdón con que me aguardan.


- Mamá, la tarde no se fué este día
como otras tardes sin dejarme nada.
Mira la nube rosa en mi frente,
toca el nido de pipia en mi garganta,
pulsa el agua del arroyo en mis muñecas,
ponte a escuchar mi corazón que canta.
¿No es ésta la alegría que se oculta
en mis raíces y que te desgaja?


.. Pero mamá, que me creó en sus sueños
y me dió forma en su panal de entrañas,
sin que se lo dijera lo sabía,
sí, lo sabía pero lo callaba.
Tengo sus manos y sus ojos tristes,
y su boca en mi frente y su plegaria:
- ¿No te bastó, Señor, mi sufrimiento
para que él sufra por mis cuatro llagas? 
Gaspar Benavento

Gaspar Benavento, es un poeta entrerriano nacido en Victoria en 1902. Su trayectoria como poeta, le permitió ostentar el tácito titulo de "El poeta de Victoria". Desde joven, como maestro, se desempeñó como Inspector en varias provincias del país. Este poema que habla sobre el revelarse poeta, a través de hermosas imagenes del paisaje entrerriano es de un libro de poemas suyo de 1946, La de las siete colinas.

viernes, 20 de enero de 2012

.

En la jaula uno puede gozar de las mas absolutas libertades.
Se puede dormir como se quiera, se puede comer como se quiera, se puede beber como se quiera.
Nada mas.
El resto suele depender de la contorsión que tenga el pájaro.
Alberto De Mari

Viento de verano

La mente se fragmenta,
dispersando los pedazos de tal manera
que ya ni conocemos nuestro rostro.
Una pequeña sonrisa
entreabierta en la comisura de sus viejos labios;
un pequeño recordatorio de lo bello.
Olvidarlo todo, y solo quedarnos con el viento.
Los picaflores doman el viento que arremete
sobre un cielo que a lo lejos se dice rosado,
juntando los pedazos de lo que sabemos e ignoramos ser.

miércoles, 18 de enero de 2012

De qué se forma mi rostro

He mirado rostros. Muchos rostros han pasado por mi mirada. La misma que miró enamorada, la misma que miró con resentimiento, con vergüenza, miedo y felicidad. La misma, que despertó llorando, o con hinchazón por las lagrimas de anoche, o simplemente por no haber dormido bien. Los rostros que han pasado por mi mirada no son todos conocidos, y los que apenas son familiares, nunca los acabaré de conocer. Tengo rostros en mi mente, que se han instalado allí para no salir. Tampoco los pienso echar. Tal vez mi rostro pasó por alguna mirada tambien, y tal vez yo esté en alguna mente de donde no me quieran sacar. Pero eso no importa. El hecho es, que he mirado infinidad de rostros. Me he sorprendido demasiado de la belleza de algunos de ellos, y aun no salgo del vórtice por el que me han hecho vagar. Cada rostro me dejó algo, con lo que armo el mio. Me verás con la risa de ésta, la posición de él, la mirada de aquél, del otro, la voz de ellas. Que se yo, uno se construye de sí, y de sus.
Paula Casis

Meditación de un aprendiz de guitarra

Todavía no sé
si se me ha hecho indispensable mi guitarra.
Es como novia nueva; me atrae.
Mas, no es ella. Sino ese mundo
pleno de misterios inéditos
que entraña para mí.
Es con esos encantos escondidos,
prietos de asombros íntimos,
que me va conquistando;
que se me va ganando;
que se va convirtiendo en emoción.
Por ahora es un ansia ligera
de recibirla contra mí.
Es un vicio incipiente.
Es un comienzo inmenso
que se inicia de a poco,
casi inconscientemente
noviando por las tardes.
Luis Sadí Grosso