lunes, 7 de mayo de 2012

Rafael Alberti y el río Paraná (I)



Canción 1
¡Qué tangible aparición!
Revelada maravilla.
Hay realidad que es más sueño
que el que inventa la vigilia.

Al bañado le ha salido
un pulmón de sangre tibia.
Beben en él los caballos
sangre de la tierra, tibia.

Tibio el aire, eleva barcos
sobre el agua suspendida.
Las vacas bajan del cielo
a beber la sangre tibia.

Es el otoño y la tierra
me nace desconocida.
No sé si es verdad o invento
de mis ojos lo que miran.



Canción 7
Se ha roto el río.

Pedazos de espejos rotos
navegan por todas partes.

Van espejos con caballos.
Espejos rotos, con árboles.

Se ha roto el río.

Desazogados cristales
rotos, azules y verdes,
que no podrá juntar nadie.

Se ha roto el río.

Y el cielo, roto en el aire,
no sabe ya en donde verse,
en donde, roto, mirarse.

Canción 22
Entro la noche, y pensaba
ser yo quien entraba y no
ser la noche quien entraba.

Canción 33
Hoy quiero soñarte, río,
más pequeño.

Igual que el Guadalquivir,
o más chico, como el Duero.

Y todavía más chico,
más pequeño.

Lo mismo que el Guadalete
de mi pueblo.

Río que sueña en ser mar,
debe ser mar, si es su sueño.

Déjame así que hoy te sueñe
más pequeño.


Rafael Alberti, Baladas y canciones del Paraná
-Las fotos fueron todas sacadas del grupo de Facebook El Paraná no se toca!-

viernes, 4 de mayo de 2012

Para que la piedra sea piedra


Para devolver la sensación de la vida, para sentir el objeto, para que la piedra sea piedra, existe lo que se llama arte. La finalidad del arte es la de dar una sensación de objeto como visión y no como reconocimiento; el procedimiento del arte es el procedimiento del distanciamiento y el procedimiento de la forma difícil, que aumenta la dificultad y la duración de la percepción, ya que el proceso de percepción en arte tiene su fin en sí mismo y debe ser prolongado; el arte es una manera de experimentar el devenir del objeto, lo que ya ha alcanzado su fin no le interesa al arte.
Sklovsky, citado por Todorov en Crítica de la crítica 



Paso a nivel en Chacarita

Los chicos ponen monedas en las vías,
miran pasar el tren que lleva gente
hacia algún lado.
Entonces corren y sacan las monedas
alisadas por las ruedas y el acero;
se ríen, ponen más
sobre las mismas vías
y esperan el paso del próximo tren.
Bueno, eso es todo.

                                          Fabián Casas

jueves, 3 de mayo de 2012

[La Catástrofe - Ana Porrúa]

Me levanto a mitad de la noche con mucha sed.
Mi viejo duerme, mis hermanos duermen.
Estoy desnudo en el medio del patio
y tengo la sensación de que las cosas no me reconocen.
Parece que detrás de mí nada hubiese concluido.
Pero estoy otra vez en el lugar donde nací.
El viaje del salmón
en una época dura.
Pienso en esto y abro la heladera:
un poco de luz desde las cosas
que permanecen frías.

"A mitad de la noche", El salmón, 1996

En la poesía de Casas hay siempre un desajuste entre el poeta y lo que mira; a veces se trata de una torsión temporal, otras espacial, como si algo hubiese quebrado y literalmente hubiese desparecido.  Un tiempo y un lugar a los que se vuelve para descubrir que el regreso, la recuperación es imposible. El poeta es en estos casos el que detecta la alteración mínima o máxima de un continuo, ciertos cambios bruscos de estado y abre el espacio de la desesperación o catástrofe (son sus términos). Entonces, el que testifica (y lo hace a título personal pero también como la voz de una generación) abre su primer libro con una cita de Tita Merello, que podría ser un guiño populista y nada más si no fuese porque es un hilo que sigue apareciendo en éste y en los textos posteriores de Casas: "El ejército más grande del mundo lo forman los pobres, los enfermos y los desesperados". Si quisiéramos rearmar la línea que despliegan los poemas, en Tuca (1990) esto se presenta bajo una flexión casi íntima: la desesperación aparece como motivo autobiográfico. Sin embargo en "Final", el poema que cierra el libro, leemos: "pero convengamos que esta falsedad/ de tensar los poemas con una catástrofe/ se ha convertido ahora en mi segunda naturaleza" (p. 39).
La poesía de Casas se escribe en un borde extraño y este cruce entre la presencia muda de los objetos o las escenas y una subjetividad que se tensa hacia la desesperación, hacia la catástrofe y produce una forma peculiar, distinta (algo distanciada) de sentimentalismo. En El Salmón (1996) aparece una versión de la frase de Tita Merello que viene del otro extremo en todo sentido, ya que es una cita de la Ética de Spinoza: "La desesperación es la tristeza que nace de la idea de una cosa futura o pasada con respecto a la cual no hay más razón que dudar". Y luego, en "Hegel", un poema del mismo libro leemos: "Me pregunto si la desesperación/ es igual para todos. /Si Hegel, cuando se sintió morir / se sintió realmente morir / o intuyó una síntesis implacable /más allá de su cuerpo. /De todas formas, se hace difícil /no vivir en el miedo; /conozco gente que desea ser amada /y gasta su tiempo en los flippers." (p. 23)
Ese desajuste que permite la aparición de la inquietud suele ir más allá de lo biográfico o lo individual e incluso cambia de signo, de la desesperación a la catástrofe.  Así leemos en "Fritura" (El hombre de overol y otros poemas, 2006, pp. 13-14):

La película de terror
dice que los insectos
en su larga evolución
se construyen
a imagen y semejanza
de su depredador
te alineás o te alineás

Puede ser,
pienso en el matrimonio
de mis viejos,
en Facundo & sus perros;
todo bajo el ruido a fritura de la lluvia

te alineás
o no te alineás;
si no lo hacés
gastarás
pólvora en chimangos

y el hombre de camisa hawaiana
va a seguir parado en tu puerta,
fingiendo leer el diario que apoya
sobre el techo de un auto

te alineás o no te alineás:
No porque el patrón no quiere que le de más agua.
No porque el patrón no quiere que le de más agua.


El poema comienza con un argumento científico aparecido en una película de terror (o de cine catástrofe). No se trata de una premisa afirmativa sino más bien de la comprobación de una hipótesis en un campo, el de la biología, a pesar de la degradación que supone "la fuente". El sujeto es presa de la analogía inicial no como determinación de origen sino bajo la forma de un proceso: en ese relato del principio -en ese "génesis"- hay una forma colectiva de la experiencia, enmascarada  en el uso del imperativo. No hay más opciones que las anunciadas: "te alineás o no te alineás". Pero en "Fritura", además, la alineación está planteada como un mandato que excede el campo de las elecciones. Alinearse no significa optar bajo la forma del compromiso, sino adaptarse. Hay una subjetividad individual y otra social o cultural que están desajustadas, que no pueden articularse. En la última -y específicamente en el poema "Fritura"- las condiciones materiales están recubiertas por condiciones biológicas de evolución (o por su caricatura, su hipérbole) y son lo externo al sujeto, a su experiencia.
Lo que se desata en este caso es una idea de la catástrofe que hace pie en una mirada paranoica: se apela al otro bajo la forma de la indagación sin interpretación, como invitación a leer aquellos signos del afuera que inquietan: "Pensá en esos que matan el tiempo/ acodados a las barras de los bares/ con sus vasos de vino, imperturbables.// Pensá en los esquimales/ y sus muchas palabras para nombrar al hielo/ que es bueno, que es malo; / que sirve y que no sirve para construir.// Pensá en los que se sacan fotos/ con el agua hasta las rodillas, / alzando entre sus brazos/ un pescado plateado e inmenso.// Pensá en ese chico/ esperando en la penumbra,/ que la madre venga a ponerle/ el almidonado guardapolvo" ("Costumbres", Oda; p.15). La sucesión de imperativos funciona marcando el momento de desconexión, de enajenación de la mirada: un hombre con camisa hawaiana, una madre y una niña que "se quedan/ en el rectángulo de luz del hall del edificio" ("Siete de la tarde en Horla City", Horla City, p.184), "Una vieja en la calle,/ limándose las uñas, ¿qué es?" ("Solaris", El hombre de overol...; p.8), son fisuras que desatan el miedo y ciertas preguntas que se repiten (con variaciones) en la poesía de Casas: "me preguntoen qué momento/ los dinosaurios sintieron/ que algo andaba mal" ("Esperando la aspirina",El Salmón; p.42), o bien: "si una estrella tarda millones de años en morir, /si después de la Gran Orden/ toda la luz regresa a su centro/ para suicidarse ¿Cuánto demora/ en desaparecer una familia?" ("Solaris", El hombre de overol...; p.8).
No se trata sólo de horror, presente en la figura del Horla, aquella "fuerza oscura" de la que habló a Casas Ricardo Zelerayán y recorre poemas desde Oda en adelante, hasta dar título al libro que reúne su poesía, Horla City y otros (2010). La desconexión también puede funcionar como una pequeña iluminación y, entonces, aparecen las figuras de los amigos de Boedo ("Los olímpicos", en El hombre de overol...; p.23), de la madre, fumando, descalza en medio del patio o escribiendo en el vidrio del sueño el día y la hora en que resucitará ("En el vidrio",Oda; p. 22); y, entonces, se recupera "La media hora de Elvis Presley" (El hombre de overol...; pp. 11-12), cuando el corte de luz que finaliza la transmisión del recital permite que ese mínimo segmento de tiempo destelle en la memoria; la desconexión permite, también, la aparición de lo que se salva tal vez, del pasado, como momento iluminoso e incide en el presente.

Ana Porrúa
En Caligrafía Tonal. Ensayos sobre poesía.

sábado, 28 de abril de 2012

Apuntes para una posible poética


Apuntes para una posible poética


El hornero, como buen traductor,
hace su casa en un poste de luz.
En el hotel de enfrente un hombre duro
busca la palabra justa en la pastilla de cianuro.
Se ha comprobado que después de casados
los cónyuges añoran
aquella velocidad persistente
y caen en el engaño.



Apuntes para una posible poética II


El salvaje persigue al ciervo durante días y noches.
Sin comer, sin dormir.
No se le acerca demasiado ni intenta lastimarlo.
Sólo lleva un pequeño morral y un cuchillo.
Pero el ciervo siente que en esa insistencia
está concentrado su destino.

Fabián Casas

-La foto es de Iori Tomita. Japones cuya obra conocí  y robe de un Face-

miércoles, 25 de abril de 2012

Poética

La poesía no nace.
Está allí, al alcance
de toda boca
para ser doblada, repetida, citada
total y textualmente.
Usted, al despertar esta mañana,
vio cosas, aquí y allá,
objetos, por ejemplo.
Sobre su mesa de luz
digamos que vio una lámpara,
una radio portátil, una taza azul.
Vio cada cosa solitaria
y vio su conjunto.
Todo eso ya tenía nombre.
Lo hubiera escrito así.
¿Necesitaba otro lenguaje,
otra mano, otro par de ojos, otra flauta?
No agregue. No distorsione.
No cambie
la música de lugar.
Poesía es la que se está viendo.
                                                         Joaquin Gianuzzi


En Señales para una cuasa personal (1977)


Escalera al suelo
por Ramiro Sosa

domingo, 22 de abril de 2012

¿Por qué un Taller literario infantil en el marco de la lucha gremial?


La poesía no es un lujo, o un divertimento, es una necesidad, como lo es el amor.
Aldo Pellegrini

Con esta frase como máxima, como guía y síntesis de lo que queremos decir –casi como manifiesto de lo que creemos respecto a los espacios poéticos de este mundo-, salimos a hacer las primeras promociones del Taller junto a Araceli.
Con Araceli nos conocemos desde hace algún tiempo, y vale decir que fue su rol de Delegada de Agmer en Seguí, en su escuela la 61, lo que hizo que nos acercaramos más. Podría decirse que entablamos una especie de amistad, construida por el paso del tiempo como todo. Y uno con los amigos se atreve a proyectar, a soñar, a tener causas comunes. Tal es así que en cuanto tuvimos la oportunidad, levantamos vuelo a un sueño pequeño que teníamos a un costado: La actividad gremial, bicho raro en Seguí, comenzaba a llegar a nuestro pueblo como invitación a la lucha, a la creatividad, al reconocimiento del poder que la pedagogía encierra.  Nos referimos a la novedosa ocasión de que la Filial de Agmer Crespo pase a ser Agmer Crespo-Seguí, y la actividad gremial estuviera más relacionada con el quehacer social y político de nuestro pueblo.  Eso significaba más actores sociales interviniendo el día a día seguiense, y eso siempre es bueno.  Por eso, a modo de celebración quisimos con Araceli comenzar en seguida a planear nuestro Taller.
Pero la pregunta es ¿por qué organizar un Taller desde Agmer?
Desde hace tiempo, trabajadores del lenguaje de nuestro país que se hallan relacionados a la búsqueda de conceptos sobre la Literatura y su rol social, entienden que los espacios de taller como “espacios poéticos”. Esto concepto no limita el trabajo a la poesía como a primera vista parece, sino que entiende la poesía como ‘algo’ que difiere del mundo, algo novedoso, fuera del orden, extraño que ocurre en él. Incluso, Laura Devetach plantea que se trata de “una forma de estar en el mundo” y aclara enseguida: Este planteo deja por ahora de lado a los niños, y nos involucra a nosotros, los adultos, personas, despojados de roles, justamente para poder luego no dejarlos de lado en algo que ellos –los chicos- experimentan como algo natural  y que la mayoría de las veces desconocemos, desdeñamos o reprimimos”.
Entonces, ahí es donde uno elige donde pararse. Como acto político, como acto pedagógico (¡Qué palabras parecidas! ¿no les parece?) elegimos construir y defender espacios poéticos para nosotros y para los niños en Seguí, en el Seguí de aquí y ahora.
La defensa del espacio poético implica crear espacios donde el yo-nosotros permita vislumbrar aquello que escondemos dentro: Aquella calandrias, dice Gelman, que tenemos en nosotros.
Por eso, en cada Taller, lejos de banderismos gremiales (convencidos de que el acto habla por sí mismo), tratamos de abrir la puerta para jugar mientras el lobo no está. Para jugar, para desandar un camino. Y para que nosotros, docentes, estudiantes universitarios, niños de Seguí, defendamos el derecho a estar en el mundo poéticamente. Y no es menor que esto sea respaldado por el gremio docente entrerriano, ya que es darnos cuenta de nuestro trabajo ya sea como trabajadores intelectuales o como quienes aspiramos a serlo.
Entendiendo la poesía como necesidad, como derecho, entendemos este Taller como un espacio de construcción de poder y de lucha. Eso no es poca cosa.  
Kevin
para Pájaros en la cabeza