sábado, 28 de abril de 2012

Apuntes para una posible poética


Apuntes para una posible poética


El hornero, como buen traductor,
hace su casa en un poste de luz.
En el hotel de enfrente un hombre duro
busca la palabra justa en la pastilla de cianuro.
Se ha comprobado que después de casados
los cónyuges añoran
aquella velocidad persistente
y caen en el engaño.



Apuntes para una posible poética II


El salvaje persigue al ciervo durante días y noches.
Sin comer, sin dormir.
No se le acerca demasiado ni intenta lastimarlo.
Sólo lleva un pequeño morral y un cuchillo.
Pero el ciervo siente que en esa insistencia
está concentrado su destino.

Fabián Casas

-La foto es de Iori Tomita. Japones cuya obra conocí  y robe de un Face-

miércoles, 25 de abril de 2012

Poética

La poesía no nace.
Está allí, al alcance
de toda boca
para ser doblada, repetida, citada
total y textualmente.
Usted, al despertar esta mañana,
vio cosas, aquí y allá,
objetos, por ejemplo.
Sobre su mesa de luz
digamos que vio una lámpara,
una radio portátil, una taza azul.
Vio cada cosa solitaria
y vio su conjunto.
Todo eso ya tenía nombre.
Lo hubiera escrito así.
¿Necesitaba otro lenguaje,
otra mano, otro par de ojos, otra flauta?
No agregue. No distorsione.
No cambie
la música de lugar.
Poesía es la que se está viendo.
                                                         Joaquin Gianuzzi


En Señales para una cuasa personal (1977)


Escalera al suelo
por Ramiro Sosa

domingo, 22 de abril de 2012

¿Por qué un Taller literario infantil en el marco de la lucha gremial?


La poesía no es un lujo, o un divertimento, es una necesidad, como lo es el amor.
Aldo Pellegrini

Con esta frase como máxima, como guía y síntesis de lo que queremos decir –casi como manifiesto de lo que creemos respecto a los espacios poéticos de este mundo-, salimos a hacer las primeras promociones del Taller junto a Araceli.
Con Araceli nos conocemos desde hace algún tiempo, y vale decir que fue su rol de Delegada de Agmer en Seguí, en su escuela la 61, lo que hizo que nos acercaramos más. Podría decirse que entablamos una especie de amistad, construida por el paso del tiempo como todo. Y uno con los amigos se atreve a proyectar, a soñar, a tener causas comunes. Tal es así que en cuanto tuvimos la oportunidad, levantamos vuelo a un sueño pequeño que teníamos a un costado: La actividad gremial, bicho raro en Seguí, comenzaba a llegar a nuestro pueblo como invitación a la lucha, a la creatividad, al reconocimiento del poder que la pedagogía encierra.  Nos referimos a la novedosa ocasión de que la Filial de Agmer Crespo pase a ser Agmer Crespo-Seguí, y la actividad gremial estuviera más relacionada con el quehacer social y político de nuestro pueblo.  Eso significaba más actores sociales interviniendo el día a día seguiense, y eso siempre es bueno.  Por eso, a modo de celebración quisimos con Araceli comenzar en seguida a planear nuestro Taller.
Pero la pregunta es ¿por qué organizar un Taller desde Agmer?
Desde hace tiempo, trabajadores del lenguaje de nuestro país que se hallan relacionados a la búsqueda de conceptos sobre la Literatura y su rol social, entienden que los espacios de taller como “espacios poéticos”. Esto concepto no limita el trabajo a la poesía como a primera vista parece, sino que entiende la poesía como ‘algo’ que difiere del mundo, algo novedoso, fuera del orden, extraño que ocurre en él. Incluso, Laura Devetach plantea que se trata de “una forma de estar en el mundo” y aclara enseguida: Este planteo deja por ahora de lado a los niños, y nos involucra a nosotros, los adultos, personas, despojados de roles, justamente para poder luego no dejarlos de lado en algo que ellos –los chicos- experimentan como algo natural  y que la mayoría de las veces desconocemos, desdeñamos o reprimimos”.
Entonces, ahí es donde uno elige donde pararse. Como acto político, como acto pedagógico (¡Qué palabras parecidas! ¿no les parece?) elegimos construir y defender espacios poéticos para nosotros y para los niños en Seguí, en el Seguí de aquí y ahora.
La defensa del espacio poético implica crear espacios donde el yo-nosotros permita vislumbrar aquello que escondemos dentro: Aquella calandrias, dice Gelman, que tenemos en nosotros.
Por eso, en cada Taller, lejos de banderismos gremiales (convencidos de que el acto habla por sí mismo), tratamos de abrir la puerta para jugar mientras el lobo no está. Para jugar, para desandar un camino. Y para que nosotros, docentes, estudiantes universitarios, niños de Seguí, defendamos el derecho a estar en el mundo poéticamente. Y no es menor que esto sea respaldado por el gremio docente entrerriano, ya que es darnos cuenta de nuestro trabajo ya sea como trabajadores intelectuales o como quienes aspiramos a serlo.
Entendiendo la poesía como necesidad, como derecho, entendemos este Taller como un espacio de construcción de poder y de lucha. Eso no es poca cosa.  
Kevin
para Pájaros en la cabeza

viernes, 20 de abril de 2012

Ecco, fanciullo, io ti ho portato a questo
luogo selvaggio, a notte, per che fare?
Non so. Non posso soffocare io questo
amore della vita. E sotto è il mare.
Lo varcherò. Conoscerò le genti
più disparate. Vedrò quanto è bella
la vita negli occhi di chi ha
quindici anni, fanciullo, come te.



Mira, niño, te he traído a este
lugar apartado, en plena noche ¿para qué?
No lo sé. Yo no puedo sofocar
este amor de la vida. Y el mar allá abajo:
lo surcaré. Conoceré a la gente
más distinta. Veré la belleza
de la vida en los ojos de quien tenga
quince años, niño, igual que tú.

                                                     Sandro Penna
la foto es del gran Adi Nes

pájaros en la cabeza, viernes 20 de abril, el sol y sus colores


-Yo dibujé el sol así porque así lo veo a la tarde. Cuando vamos con mi papá en el camión, mi papá es camionero, cuando vamos en el camión yo lo veo así de todos colores cuando va a ser de noche a través de la ventanilla.


Sólo eso. Un cuento de Adela Basch, unas palabras, una frase, y una anécdota respecto al sol. A veces solo eso, esas miradas desde la alcantarilla, bastan para conocer el mundo.
No tengo más palabras hoy. Iba a hablar de la rima en el cuento de Adela, que tanto gustó a los chicos. Sobre como sus palabras -al decir de Graciela Montes- hacen cabriolas en el aire para los chicos. Sobre la luna que puede ser así y asá. Pero no, las palabras de esa niña con su dibujo son todo lo que hoy tengo para dar.

pájaros en la cabeza, viernes 13 de abril, qué fácil es volar

¡Qué fácil es volar, qué fácil es!
Todo consiste en no dejar que el suelo
se acerque a nuestros pies.
Antonio Machado

Unas gotas del trabajo, que nos demuestran que es fácil volar. Volar, porque fue esa la palabra -mágica y maravillosa- que usó Alicia esa tarde para describir lo que sucedería con los chicos. Acá van a volar, dijo para nuestra alegría.
Y con Araceli nos sonreímos como diciendo, como recordando, aquellos versos de Machado. Y sí, al final, qué fácil es volar.
Los chicos crearon historias a partir de fotos. Las historias viajaron al Taller del Centro Literario, donde fueron intervenidas en sus finales, y devueltas a los niños.

Martín y la sirena o La sirena y el viaje de Martín o El viaje de Martín en el tren feliz...

Martín estaba esperando el tren para ir a Buenos Aires. Llegó tarde, tardísimo. Y esperaba y esperaba.
Mientras esperaba, llegó el tren. Pero en vez de llevarlo a Buenos Aires, lo llevó a Paraná.
Cuando Martín se subió, se dio cuenta que el tren era feliz. Porque había comida y muchos asientos.
Por eso, él estaba feliz también. Le dio un beso a una sirena allí sentada, se casaron, vivieron felices para siempre y se sentaron ambos en sus asientos.
Pero, de tanto vivir felices para siempre, a la sirena le dio sed. Fue Martín a buscar agua y cuando volvió ya había nacido su hija Belén.

Y de golpe, una sirena, pero no de las de agua (¡ojo!) lo despertó. Era el tren que al fin llegaba, para llevarlo a Buenos Aires.

Camila y el muñeco
Había una vez una señora que estaba embarazada de un bebé. Nació el bebé, era una nena y se llamó Camila. Ella era muy linda, tierna y mimosa. Se reía y jugaba con un muñequito. Tenía los ojos muy grandes y gordos cachetes.
Su mamá estaba muy contenta de su hija, era el tesoro más valioso que había tenido en su vida y le ofrecía todo su tiempo y amor.
Pero esa mamá también estaba curiosa, asombrada porque había algo que no tenía explicación para ella. Más de una vez había escuchado una canción de cuna que provenía del dormitorio de la bebé. Era todo un misterio, ¿quién podía cantar esa bella canción que hacía dormir su nena tan plácidamente? 
Una noche apenas escuchó esa música, se levantó y espío por el agujero de la cerradura y ¡oh sorpresa! Quien cantaba era el muñeco, que según parece no se conformaba con hacerla reír cuando estaba despierta sino que también le cantaba para que se durmiera.
foto de Paula Ledesma