sábado, 1 de diciembre de 2012

UADER: Una historia de luchas - Por Andrea Miño y Kevin Jones




La lucha protagonizada por los estudiantes de UADER es uno de los hechos políticos y sociales más sobresalientes de este año que terminará el mes que viene. ¿Cómo fue la participación docente en esta lucha? ¿Qué desafíos quedan? ¿Qué hizo que los estudiantes de la FHAyCS debatan problemáticas profundas y de raíz a diferencia de otras Facultades?
La Universidad Autónoma de Entre Ríos pareciera transitar la recta final para poder tener por primera vez, un Rector elegido legítimamente, cerrando así un capítulo de 12 años de intervención.

Hasta ahora, los pedidos de Normalización habían sido escasamente oídos o bien manipulados con todo tipo de estrategias y  artilugios. La toma del Rectorado que se efectuara este año por segunda vez, tuvo un rol fundamental, ya que la convocatoria y el reclamo se extendieron a toda la comunidad entrerriana.
Sin embargo, hace poco tiempo atrás el proceso de Normalización volvía a peligrar con la noticia del tratamiento en el poder legislativo nacional del proyecto de creación de una Universidad Nacional que, paulatinamente, iría consumiendo a UADER. Como dirían desde UADER, “se nos estaba haciendo elegir rector de una Universidad que pronto no existiría”.
Con una rápida reacción y un claro repudio desde el seno de la casa de estudios se logro frenar el proyecto. Aunque aquí frenar es una palabra demasiado esperanzadora. Si bien existió un anuncio público de parte del ejecutivo provincial respecto al retiro del proyecto, esto no significa que la creación de la Fermín Chávez no siga siendo un peligro latente o una nueva especulación sobre las elecciones del claustro docente.

Camino hacia un Cogobiero real

El Profesor Gustavo Artucio, candidato a consejero directivo docente de la Lista N° 21 “Por una Universidad Pública, Democrática y Autónoma” (de la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales) enfatiza que la creación de dicho espacio tiene que ver con una reacción a lo que pasa en la  universidad en este momento, “donde más que ser una Universidad responde a directivas y lineamientos de lo que el gobierno quiere, perdiéndose así la esencia de lo que supone la autonomía universitaria”.
Por una Universidad Pública, Democrática y  Autónoma, al decir de Artucio, es un grupo que se ha formado alrededor de una idea y no de una figura. “Los otros se organizan en base a la candidatura de fulano o mengano. Nosotros primero estábamos debatiendo qué perseguíamos, cuál iba a ser nuestro objeto, nuestra propuesta. Estábamos debatiendo ideas, proyectos, somos un equipo que va a trabajar. No un rey que designa a los ministros”, comenta.
Para quienes integran y adhieren a la Lista 21, Artucio enfatiza que creen que la autonomía supone que “las decisiones se tomen dentro de la misma desde los consejos. Una vez lograda la normalización los consejos van a ser realmente representativos con decisiones compartidas poniendo en plena vigencia los principios de la Reforma: el cogobierno”.
La Universidad Autónoma de Entre Ríos involucra alrededor de once localidades con distintas carreras, localidades que son pequeñas y donde las posibilidades de acceder a estudios universitarios son prácticamente imposibles. La pretendida nacionalización implicaría la concentración de carreras en pocos lugares y prácticamente cerraría el ingreso de estudiantes de clase media baja que, al decir de Artucio, muchos son los primeros graduados universitarios de sus correspondientes familias. Pero no solo eso, la nacionalización implicaría el cierre de carreras existentes.

“Porque ya hay una universidad nacional en la provincia, sino no tiene sentido. O sea, ¿para qué querés dos universidades nacionales? Si hubiera sido lo mismo, nos hubiéramos incorporado a la otra. ¿Para qué vas a hacer dos? Una cosa ridícula, ¿no? Aparte no se pueden superponer carreras. La UADER tiene carreras que la UNER tiene, pero en lugares que la UNER no”, señala respecto al proyecto de nacionalización.

Propuestas desde el claustro docente

El Profesor Artucio sostiene que de caras las elecciones del claustro docente la  Lista 21 se propone respecto de la toma de decisiones y la forma de gobierno “que realmente la universidad sea universidad, que las decisiones sean tomadas por los cuerpos colectivos, donde realmente haya un cogobierno”.
Mientras, respecto a lo académico se señala la necesidad de desarrollar las líneas de investigación y extensión que, a juicio del grupo, “no han sido desarrolladas”. A su vez, sostienen que “no hay una política académica acorde para hacer un buen trabajo de investigación, un buen trabajo de extensión. Para esto también planteamos la articulación del trabajo en las aéreas comunes de las carreras, como por ejemplo en aquellas carreras donde su cantidad de alumnos no permiten armar equipos de cátedra, si vos tenés las cátedras comunes a más de una carrera al menos elegí por cátedra horizontal para que pueda haber un trabajo de investigación, un equipo para trabajar en esa cátedra”.
“Se hizo mucho de Investigación en la parte educativa, pero nada más. Error también producto de una conducción concentrada en docentes de Ciencias de la Educación. No somos la Facultad de Ciencias de la Educación, más allá de que eso es necesario dentro de las carreras docentes. Pero también tenemos carreras como Historia donde hay que hacer investigación disciplinar y profundizar en otros aspectos. Y también responder a las necesidades de la sociedad”, nos dice a propósito de investigaciones realizadas en la Universidad.
Todavía se evidencian prácticas académicas del viejo Instituto del Profesorado. La investigación y extensión como fundamentos de una universidad estarían faltando.
Producto de la intervención que ha sufrido la universidad hay diferentes consecuencias. Artucio señala, respecto a la formación de docentes que no hay un manejo coordinado en la formación de docentes para todos los niveles. Estas debilidades, dice “son producto de los doce años de estar intervenida”.

Un tema de plata

“Cuando sea autónoma, normalizada, ellos van a entregar la plata y las autoridades de la Universidad van a ser quienes decidan qué se hace con los fondos. Y ese es el problema, el núcleo. Va a ser la Universidad la que va a elaborar su presupuesto, va a establecer las prioridades, y va a decidir cómo invertir esos fondos”, dice Artucio mientras se lamenta de que en el fondo sea un problema de dinero. “Lamentablemente, se asignan 400 millones para hacer un mega-estadio. No es por nada…Tiene que ver con las prioridades”.
Esto implica también una concepción errónea de la educación universitaria, donde se la ve a ésta como un gasto.

Las implicancias de la nacionalización

La histórica intervención de UADER ha pasado por muchos momentos y cuando parecía llegar a su fin, un grupo de docentes decide recurrir a la justicia pretendiendo frenar el proceso de Normalización, alegando no haber concursado como docentes ordinarios y como si fuera poco, una vez sorteado este obstáculo salen a la luz un proyecto inconsulto de la actual intendenta de Paraná, Blanca Osuna, pretendiendo nacionalizar la Universidad y otro pretendiendo crear una nueva Universidad, Fermín Chávez, sobre la base de la actual UADER.
Para Artucio, “El proyecto inicial hubiera sido más difícil de cuestionarlo. Porque el proyecto inicial, de Blanca Osuna, más allá de que era inconsulto, transfería la Universidad  respetando todo lo hecho hasta el momento. Entonces la UADER pasaba de ser un gasto provincial, a ser un gasto nacional. Supuestamente, las autoridades que surgieran iban a pasar a ser autoridades de la nueva universidad.”
Con la creación de la Universidad Fermín Chavez, se iban a elegir autoridades de “una universidad residual hasta que se resolviera qué pasaba. Era un mamarracho. Nos hacían elegir decano de una UADER en liquidación” sin decir qué pasaría con las carreras y con los docentes concursados. “Iba a ser el problema después con las otras universidades, porque el presupuesto es uno solo y se distribuye entre todas. Nosotros íbamos a tener que entrar a repartirnos un pedacito de la torta que destinan a las universidades nacionales.“
A ese presupuesto iba a ingresar “UADER, que es un monstruo, porque la UADER es un monstruo –una universidad con veinte mil estudiantes, cifra a la que muchas universidades nacionales no llegan ni a la mitad-, con un presupuesto bastante elevado producto de la cantidad de alumnos que llegan. Una monstruosidad. Uno veía el presupuesto y no era tampoco una exageración, pero a los otros les molestaba porque eso iba a entrar a quitarles a ellos. Nosotros sabemos que en el CIN había cierta oposición. Después, terminaron arreglando con la UNER. Por eso sale ese proyecto hibrido, incluso la UNER iba a formar parte de la liquidación de la UADER. La representación de la UADER iba a ser uno contra siete.”

La emergencia de un actor político sin precedentes en la provincia: el rol de los estudiantes

El rol de los estudiantes respecto a todo el proceso que se viene gestando hace tiempo en UADER, no tiene precedentes en la provincia. Las discusiones políticas, las intervenciones estéticas, el estudio de las políticas y estatutos universitarios, hacen de este proceso un caso único. La emergencia de un actor político desvinculado de los grupos de poder, con sus propias reivindicaciones y sin ningún tipo de clientelismo, hacen de este grupo algo singular y que merece al menos la atención.
“Yo siempre digo, los que lograron la normalización, nosotros acompañamos pero éramos menos, son los estudiantes. La movida de la interclaustros, el grueso, eran los estudiantes. Nosotros estábamos algunos, porque los colegas, salvo algunos, son muy duros de mover. Es como que se quedan haciendo la plancha, esperando a ver qué pasa. Sí empezaron a reaccionar cuando vieron el proyecto de nacionalización, porque ya veían que  peligraba la universidad. La cuestión de ‘vamos a ser nacionales’ a muchos les caía bien, pero cuando vieron cuál era la realidad, que nadie tenía garantizado pasar a ser parte de esa universidad nacional, que no sabían lo que iba a pasar, ahí reaccionaron. Pero la movida de los estudiantes es la base. Eso que estos chicos han empezado acá….están discutiendo la reforma del estatuto de la Universidad. Quieren ser parte del gobierno de la universidad, asumir su rol, que les da la ley. Realmente sorprende.”
Se puede pensar este proceso de lucha como una reacción al autoritarismo vivido en la Universidad: “Acá era evidente que ellos ven cómo una persona frustra o manda frustrar todo lo que ellos generan. Entonces reaccionan. Pero ya lo hicieron en su momento cuando hubo una movida anterior, que los concursos se frenaban, que no había concursos ordinarios. También fueron los estudiantes los que participaron de esa movida exigiendo la realización de los concursos ordinarios.”
Las autoridades que surgen de una Universidad normalizada surgen del consenso de estudiantes, docentes, graduados y de todos. Como dice el profesor, “no es que nosotros después elegimos solos las autoridades, el Decano, el Rector. Los estudiantes no quieren ser meros observadores, quieren participar en ese proceso. Están atentos a quienes son los candidatos, quienes son las figuras. Quieren ver los proyectos. Y se están manifestando. Es como si en la UADER se mamara esa historia de este tipo de cosas: que los estudiantes tienen que ser protagonistas.”

Las estrategias mediáticas y la telaraña política

Desde el gobierno hubo una movida en algún momento donde  hubo gente que quiso arrogarse el triunfo de la firma del acta que fijaba fecha para la elección de las autoridades. Incluso  AGMER Provincial salió, con otros sectores como Descamisados, a arrogarse “él mérito”. Sin embargo “la firma del acta se hace porque los gurises estaban tomando rectorado”.
Pero eso no fue todo, oficialmente y en “soledad”, como pregonaban algunos medios, se vuelve a empañar el camino que comenzaba a transitar el proyecto de la creación de la Universidad Fermín Chávez, cuando el gobernador de la provincia sale a decir que ha retirado el proyecto.
Y esto merece atención: “No es que el gobernador decide ‘Lo retiro’ y lo retiró. Un proyecto presentado en la cámara, que es lo que nosotros explicamos, tiene todo un proceso para retirarlo. El proyecto yo no sé si ha sido retirado. Porque tiene que entrar un pedido para retirar. Si no tiene que vencer el período legislativo actual para la caída del mismo. Si no se trata en este período cae. Pierde vigencia. Pero el retiro de un proyecto lo tiene que hacer otro legislador del mismo rango, si es que no está el autor, que lo retire. Se tiene que votar, porque estaba con despacho de comisión. No es que el gobernador decide retirar y se retira, nosotros vimos el Reglamento de la Cámara de Senadores. Porque ya el cuerpo votó, y mandó el proyecto a comisión. Es del cuerpo, no del autor. Ahora el autor tiene que pedir retirarlo y el cuerpo tiene que resolver retirarlo. A menos que no lo traten. Por eso decimos que está latente el tema. Nosotros no sabemos si no lo van a tratar. Sí, ha habido versiones que han dicho que el tema de la nacionalización está como guardado en un cajón, esperando. Tal vez no sea el mismo proyecto, porque saben que con ese proyecto generan reacciones. Pero hay algo para sospechar. Porque sabemos que el gobierno no quiere gastar plata en educación. Mirá la situación de las escuelas. Las escuelas es desastroso el estado en que están”.

Las proyecciones pos elecciones

“Por supuesto que la responsabilidad de los que nos toque será llevar nuestra voz ahí, a esos organismos colegiados, tratar de lograr los cambios que nosotros queremos. Habrá que ver si conseguimos que nos acompañen, ese es el tema. Tal es el debate en Humanidades. Nosotros estamos armando una lista con gente que responda exclusivamente a la asamblea interclaustros”, señala Artucio en medio de una Facultad donde la indiferencia no está de moda.
A su vez, señala que la realidad de Humanidades no está en todas las facultades. Por ello es necesario preguntarse, “¿hasta dónde vamos a poder generar nosotros los cambios? Eso va a depender del acompañamiento que tengamos de los demás, entrarían en juego los estudiantes también.”
“Nuestra obligación será llevar el debate. Ojalá hubiéramos podido tener elecciones simultáneas, para haber hecho una lista de los interclaustros en los distintos cuerpos, docentes, graduados, administrativos, estudiantes. Entonces, hubiéramos podido armar una lista, con gente que responde todos los claustros. Hoy no se puede hacer porque ya están hechas las elecciones, cuando no estaba la interclaustros, y después se armó todo cuando suspendieron la normalización. Pero, estaría bueno aunar políticas entre los organismos de cogobierno. Eso es cogobierno.”, define.
“Somos defensores de lo que es la Reforma, tenemos que permitir que los estudiantes participen y aporten conocimiento, tenemos que trabajar con ellos. Es lógico eso, si todos queremos el bien de la universidad tenemos que trabajar todos juntos. Pero hay mucho miedo. Hay que ver qué pasa. Es una prueba de fuego”, dice Artuccio para finalizar.
Mientras tanto, creemos que como estudiantes, militantes y entrerrianos, nos debemos el pensar este proceso.

Para Río Bravo,
Noviembre 2012

miércoles, 28 de noviembre de 2012

Lecturas íntimas y públicas de Zelarayán

Ricardo Zelarayán. ¿Les suena?
Zelarayán tiene todos los elementos para ser uno de esos 'poetas de culto', donde culto quiere decir casi siempre oculto. Y como es uno de esos poetas que se nombra de boca en boca y sobre los que poco se habla, elijo reproducir una lectura de Zelarayán más bien intima, en la intimidad que las situaciones de Taller pueden construir.

I
Zelarayán es un poeta entrerriano. Paranaense para ser precisos. Encontré la recopilación que hizo Argonauta de sus poemas, bajo el título de Ahora o nunca en la mesa de Novedades de la Biblioteca Popular. Él nació en el 1922 en esta ciudad, para morir en 2010 en Buenos Aires. Una provincia a la que se fue en su momento a estudiar medicina. Esos estudios que pronto abandonaría para andar por ahí redactando, escribiendo y traduciendo. Y nos importa tanto ese 'escribiendo'. Zelarayán escribió una poética única que se esconde muchas veces en los anaqueles. Por eso, tomé ese volumen  caro para el bolsillo del estudiante, y agradecí para mis adentros que la Biblioteca lo haya comprado. Con él en la mochila me fui a Buenos Aires esos días. Leí el que se dice es su poema esencial, La gran salina, por la mañana en un tren. Aún rebotan versos de esa lectura en mí.
En la esquina de la Facultad de Filosofia y Letras de la UBA hay una librería. Y afuera de esa librería hay una mesita. Y es en esa mesita donde hay toda una hilera de libros de la editorial artesanal Eloisa Cartonera. Ahí encontré Traveseando. Un libro, el mejor de su poesía dirá el poeta en cuestión, hecho en ese campo mil veces intervenido de la 'literatura infantil'.
Ya estaba decidido. El libro que me llevaría de recuerdo de ese viaje sería ese.

II
Traveseando, está hecho de varios textos breves que profundizan a medida que se lo lee su carácter poético. Podemos decir que hacen una incursión explicita en la fantasía  pero también debe decirse que practican lo poético de una manera peculiar. El libro se abre con la confesión de un paraguas, y pasa por preguntas tan hermosas como quien se moja más cuando llueve, si quien corre o quien va despacio.
Esa semana abría mi Taller de mediación de lectura en la Asociación Civil Barriletes, así que trabajé con los textos del libro. Cada integrante del Taller debía leer el texto que le había tocado, casi sin querer, con el azar como organizador, y luego hacer un pequeño acto de mediación entre esas palabras y otra persona. Sofia, de 21 años, dijo que se habia sentido niña nuevamente con esa lectura.
Mientras tanto tenía que sacar otro libro de la Biblioteca, así que solamente me detuve en otros poemas de Zelarayán contenidos en Ahora o nunca. Así me encontré con Una traza. No me llegó. Me molestaban esas largas ondulaciones de palabras, ese juego fonético. Dejé de leer. Me enojé.



III
Devolví el libro y me olvidé de su poema un rato. A las pocas semanas, me enteraría en la noche de un lunes que habían incendiado intencionalmente la Sala de Jardín de Infantes en que enseña una amiga. Con ella damos un Taller Literario Infantil. Intercambiamos lamentos por Facebook. No entendíamos nada.
Entonces, mientras trataba de dormir un rato después -después de haber hecho el Repudio, de habernos informado entre el resto de la gente del Gremio en que ambos militamos, de ver qué se podía hacer- pensé en esa falta de sentido de las cosas. Leía en esos días una serie de conferencias de Michèle Petit tituladas Lecturas: del espacio íntimo al espacio público, y sentí que la lectura podía construir sentido donde no lo había. Eso que esta francesa repetía tanto. En especial cuando daba el caso de la lectura en los hospitales: La lectura puede ser reparado cuando es plena.
Por eso ese viernes en el Taller infantil preparamos un "Cuaderno de lecturas", de lecturas para reparar, para construir sentido ante lo que sucedía.Fue armando ese Taller que me encontré de nuevo con los relatos de Traveseando.
Esa tarde, en el Taller, Candela (de ocho años) se enojó mucho con Zelarayán. "No entiendo esto, no sé que quiere decir", me decía mientras leíamos "Subir, bajar y otros sueños más" (Ese que empieza diciendo: El agua puede bajar por una escalera pero no puede subir, lo mismo que la pelota. La hormiga no sólo puede subir y bajar, por una escalera y por todas partes, e incluso caminar cabeza abajo.) Se trato de aprender a sentir y buscar significado donde aparentemente no lo hay. Al final logramos llegar a algún lado. Pero estaba visto que Zelarayán incomodaba y molestaba. Yo me había sentido cómodo con Traveseando pero no con aquel poema.

IV
Son las dos y media de la mañana. Con la notebook en el suelo termino de seleccionar los poemas para el Taller del jueves. Es el último encuentro del Taller de Mediación de lectura. Decidimos, varios encuentros atrás, que cerraríamos el Taller con nuevas lecturas, con la apertura de nuevos caminos por los que andar como lectores mediadores. Se me cruzó Zelarayán en la cabeza. No lo incluí. Ya era tarde, así que guardé el documento de word y me subí a la cama. Acaricie al chico con que salgo desde hace un tiempo. Me preguntó si ya había terminado, le dije que sí y nos preparamos para dormir.
Él se durmió antes que yo. Entonces me quedé despierto, e inevitablemente pensando en él y en esa situación. Así fue que me levanté de golpe y fui a la computadora. Puse en Google el nombre del poema de Zelarayán -Una traza- y enseguida lo encontré. Entonces leí, nuevamente. Y entonces entendí el poema de Zelarayán en cuanto entendí el mundo que en ese momento vivía. En cuanto comprendí que la mirada de aquel chico era sólo un recuerdo hasta mañana...


Las trizas no se ven.
¡Oh gran sorda al viento!
El viento hace trizas el tiempo.
El día se ha vuelto oscuro
para volverse a aclarar,
para ser otro día.
Mi larga espera no puede ser siempre.
El amor tiene que estar aquí...
no a cien leguas a la redonda.
El gallo despierta,
el pájaro doméstico del canto de la
madrugada.
Mis ojos comienzan a licuarse en contacto
con la luz.
Pero la llamarada sin estrépito del corazón
no despierta a los vecinos.
Ella (es decir vos) ya duerme
pero yo sigo despierto.
Ella dejó todo para mañana.
Es hora, me dijo.
Yo me he quedado como pez fuera del agua
de su mirada...
Feliz de vos (de ella),
por Dios te (me) oiga,
porque yo no estoy tan seguro
de hasta mañana.
Hay una gran diferencia
entre el soñador y el dormido/a
Entre los pájaros que duermen
y el gallo, cantor del alba.
Entre sus ojos cerrados
y mis ojos abiertos.
Todos están afuera (aunque duerman),
todos se han ido
hasta mañana.
Los que duermen han cerrado su sueño
con siete llaves
hasta mañana.
Los insomnes de amor y los otros
se quedan,
esperan.
Y yo visito una fábrica de encendedores
perdidos.
(Hoy no sólo se fabrican objetos para tener
sino también
objetos para perder.)
Pero los encendedores perdidos
no hablan con los paraguas perdidos.
Y yo me voy, pájaro negro,
con el paraguas infinito de la noche
acribillado por tus miradas,
por el recuerdo de tus miradas.
La madrugada es dura
como el pan del olvido.
Tu mirada es sólo un recuerdo
hasta mañana

martes, 20 de noviembre de 2012

para hacer ese té gasté el último fosforó


de la caja que compré al llegar a Paraná
en febrero

yo había acabado
pero él no

me dijo que no había problema
que ya estaba encantado

insistió en besar mi cuello
así que le dejé

estuvimos así un rato
acostados como si
de repente
fueramos amigos

desde algún lugar le dije
por cam parecías más alto
y enseguida
sabes
no debo faltar a la hospitalidad

¿quieres un té?

ambos tomamos nuestras tazas en el suelo

mientras lo hacía
le pregunté desde la cocina
con el agua ya hervida

-No entiendo por qué viniste si sabías que nada pasaría.

-Vine para confirmar que existís.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Tradición de domadores - Por Kevin

Dicen que dicen muchas cosas.
Muchas dicen, por ejemplo, que algo tuvo que ver el zorro con las nubes o que los elefantes sueñan. Y dicen también que entre los domadores hay un tradición.
                                                          para                  
                                                               ¿qué  es una tradición?
                                                                                    dicen que es como un ritual

Pero para hablar sobre ello debemos decir que domar no es lo mismo que domesticar. Y que se puede domar y domesticar de formas muy feas. Ahora, ¿domar puede ser bueno?
                                                               yo creo que capaz que no

De todas formas, dicen que la tradición de los domadores es cada año establecer una competencia. Se proponen entre sí ese año domar al ser más indomable que se haya visto. Y aquel que lo doma ostenta el titulo de Gran Domador.
Este año, dicen, se propusieron domar a la más libre de todas las mariposas.
Pero la mariposa les gana por lejos con su vuelo veloz y voz de flauta.



En el intento por domarla, los cazadores han tenido que aprender a volar. Y ya vuelan con la suavidad de ella.
Han tenido que aprender a oler las flores para distinguir cuanto rato ella se ha quedado posada en una margarita o azucena. Y ya saben los olores del sauce al amanecer que es muy distinto al atardecer.

Ellos allí van, queriendo domarla. Pero nadie les ha contado de la tradición de las mariposas. ¿Qué tienen una tradición? Pues claro: domar a los cazadores que quieren domarlas haciendolos cada días menos cazadores y más mariposas.

Este relato fue realizado en el Taller de Mediación de Lectura

Del este lado del río - Por Milena Frank

Yo jugaba en mi casita de cartón a que vivía en mi castillo, con siete alcobas (una para cada uno de mis hermanos) y la alcoba real (para mis padres). Mi habitación solo la imaginaba con un balcón pintado de azul, porque así reflejaba el río. El living de invitados tendría un sofá grande, muy muy largo, así los que me visitaban tendrían que sentarse cerca mío. Ah, y eso sí, nada de tele, no me gusta que se queden como bodoques delante de una cosa y no me escuchen, por algo los dejo entrar a mi castillo. La cocina tendría siete mesadas, una para cada uno de mis hermanos, así cada uno puede moldear su torta de barro y no nos peleamos por el pupitre que papá le regaló a mamá para cocinar. También me creía que era una princesa y me pasaba las horas andando en bote, paseando por la lujosa costanera o estudiando francés.
Ahora que estoy acá, después de treinta años, en un castillo enorme no es como en mis juegos con cajas de cartón cuando me sentaba en el barro con los dedos acariciando las mojarras y miraba del otro lado del rio. Sí, justo enfrenté veía ese castillo que les conté al principio. Y claro, yo era gurisa, vivía en una choza de chapa, cañas, madera y otras cosas que podíamos encontrar.
Era obvio lo que soñaba, lógico, esperado. Y sin embargo, estoy acá, en este momento vivo en ese castillo, de este lado del río, donde todo parece magnifico para una niña como lo fui yo.
Pero no, el río me engañó como el astuto Odiseo al gran Cíclope, me reflejó la realidad perfecta en donde yo era princesa, pero no fue más que eso, un reflejo.
Ahora, mientras friego y refriego las siete mesadas del enorme castillo rememoro todo ese juego de niña ingenua y una lágrima da saltitos por mi curtida mejillas, pero a la vez sonrío, de este lado del río...

Este cuento fue realizado en el Taller de Mediación de Lectura

La noche del elefante - Por Sofia Clara Cassera

Había una vez un elefante llamado Edgar que le gustaba contemplar la luna. Siempre soñaba con bajarla para jugar a la pelota.
Vivía en un lugar donde muchos animales de otras especies habitaban, entre ellos, su mejor amigo que erra un pájaro carpintero y se llamaba Rolando.
Un día, Edgar fue a la casa de Rolando a visitarlo, un casita muy pequeña como un panal. Cuando espió por el orificio vio que el pájaro carpintero estaba haciendo una pequeña escalero puesto que sus padres le habían regalado una camita cuyo sostén estaba más alejando que de costumbre.
A Rolando le encantaba hacer muebles de madera como a su padre, pero también le gustaba revolotear alrededor de su amigo el elefante para jugar, así que dejó lo que estaba haciendo y salió de su casita para pasar tiempo con Edgar.
El elefante se había asombrado por la escalera que estaba construyendo su amigo y le preguntó sí se animaría a construir una escalera muchísimo más grande con su ayuda para que pudiera alcanzar la luna, así bajarla y jugar juntos a la pelota. Rolando con gusto dijo que lo ayudaría y esa misma tarde pusieron manos a la obra.
Juntaron troncos de aquí y de allá, buscaron un martillo y muchos clavos de la casa de Rolando y comenzaron a construir la escalera.
Cuando las luna comenzó a asomarse, Edgar se entusiasmó, pues sólo faltaba colocar el último peldaño.
Una vez terminada la larga escalera, Edgar no pudo esperar más y la apoyó en una nube que se encontraba cerca de la luna: subió por ella cargando algunas estrellas que flotaban por el cielo; llegó hasta la luna; la tomó felizmente con su trompa y lleno de felicidad la bajó para cumplir su sueño. La luna fue suya por una noche,
Así fue como esa noche, se convirtió en la noche del elefante.

Este cuento fue realizado en el Taller de Mediacion de Lectura.-